Faroles clásicos para alumbrado público

Fabricamos faroles clásicos para alumbrado público desde hace más de 125 años, con modelos en fundición de aluminio, acero al carbono y fundición de hierro, cada uno con propiedades distintas en peso, resistencia y nivel de detalle ornamental. Todos están preparados para integrar tecnología LED con distintas potencias y temperaturas de color, garantizando una distribución uniforme de la luz sin alterar la estética original de cada modelo.

Farol Hexagonal de acero al carbono con cuerpo acristalado y remates de volutas para alumbrado público
Farol Gran Vía de policarbonato con líneas rectas, óptica protegida y disipación térmica para alumbrado público
Farol Villa Aluminio de fundición de aluminio con estructura cerrada y difusor inferior para alumbrado público
Farol Imperial de acero y fundición de aluminio con remate de corona y protección de componentes eléctricos
Farol Fernandino de fundición de aluminio con remate de corona ornamental para alumbrado público
Farol Trafalgar de fundición de hierro con doble cúpula escalonada y remates esféricos para alumbrado urbano

Nuestros faroles clásicos son compatibles con las principales columnas y brazos de alumbrado público, y están disponibles en distintas medidas por modelo para ajustarse a lo requisitos técnicos de cada proyecto. El acabado puede personalizarse en la carta RAL, lo que permite integrarlos con coherencia en cualquier entorno. Son la solución habitual en renovaciones de centros históricos, viales, plazas y zonas peatonales donde la estética del conjunto importa tanto como la eficiencia lumínica, y los utilizan habitualmente administraciones públicas y empresas privadas.

Si tienes un proyecto en marcha o quieres orientación sobre qué modelo encaja con tu instalación, contacta con nuestro equipo y te asesoramos.

Farol Villa de acero al carbono con LED de múltiples configuraciones para parques y zonas peatonales
Farol Marinero de fundición de aluminio con cuerpo acampanado y difusor inferior para paseos marítimos
Farol Sevillano de acero al carbono con remate en doble voluta para centros históricos y calles peatonales

Descubre nuestra gama de alumbrado público diseñada para la máxima resistencia y durabilidad.



    Los faroles clásicos no van directamente anclados al suelo, sino que se montan sobre una columna o un brazo que actúa de soporte, por lo que la compatibilidad depende de la fijación de cada modelo concreto. Modelos como el Farol Fernandino o el Farol Villa están pensados para integrarse en las farolas y brazos clásicos de la misma gama, manteniendo la coherencia estética del conjunto.

    Un buen ejemplo de esta combinación es nuestro proyecto en la Iglesia Palmariana, donde el Farol Fernandino se instaló tanto sobre farolas de fundición como sobre brazos de fachada, demostrando la versatilidad del mismo farol en distintos tipos de soporte dentro de un mismo proyecto.

    Si tienes dudas sobre qué farol encaja con tu columna o tu brazo actual, lo más recomendable es contactar con nuestro equipo, que valora la compatibilidad antes de cerrar cualquier pedido.

    Los materiales con los que fabricamos nuestros faroles clásicos, fundición de aluminio, acero al carbono, fundición de hierro y policarbonato, están preparados para resistir una instalación de exterior a largo plazo, aunque cada uno ofrece un comportamiento distinto frente a la corrosión y requiere un nivel de mantenimiento diferente.

    La fundición de aluminio, presente en modelos como el Farol Villa Aluminio, es el material con mayor resistencia natural a la corrosión de los cuatro, lo que la convierte en la opción más recomendable para entornos costeros o con alta humedad, donde el mantenimiento periódico es un factor a evitar. Además, su menor peso facilita tanto el transporte como la instalación sin renunciar al nivel de detalle ornamental.

    El acero al carbono y la fundición de hierro, por su parte, ofrecen una mayor resistencia estructural y permiten reproducir niveles de detalle ornamental más elevados gracias a sus procesos de fabricación, aunque ambos requieren un buen acabado en pintura y, en el caso del hierro, tratamiento antioxidante periódico para mantener su comportamiento frente a la intemperie a lo largo de los años.

    El policarbonato, presente en modelos como el cuerpo del Farol Gran Vía, es un material muy distinto a los anteriores por tratarse de un termoplástico, no de un metal. Su principal ventaja frente a la intemperie es su elevada resistencia al impacto y su nula oxidación, ya que no es un material metálico susceptible de corroerse, aunque su comportamiento estructural es distinto al de la fundición o el acero y está pensado para piezas donde ese tipo de resistencia es el factor prioritario.

    Sí, todos nuestros faroles clásicos están preparados para integrar tecnología LED, combinando la estética tradicional del diseño con la eficiencia energética y la vida útil de la iluminación actual. Esta compatibilidad permite instalar distintas potencias y temperaturas de color según las necesidades de cada espacio, sin que el cambio de tecnología afecte a la apariencia exterior del farol ni a su capacidad de integrarse en entornos con valor histórico o patrimonial.

    Es el caso, por ejemplo, del Farol Trafalgar, que mantiene su diseño ornamental clásico integrando un sistema LED interno. En Marvizon llevamos más de 125 años fabricando soluciones de alumbrado público, adaptando nuestro modelos clásicos a las exigencias técnicas de cada época sin perder su identidad visual.

    El acristalamiento de nuestros faroles clásicos está fabricado en policarbonato, un material mucho más resistente a los impactos que el vidrio tradicional y con un mantenimiento prácticamente nulo en exteriores. Esto reduce de forma muy significativa el riesgo de roturas frente a actos vandálicos, granizo o golpes accidentales, algo especialmente relevante en una instalación de alumbrado público que permanece expuesta a la intemperie las 24 horas del día durante toda su vida útil.

    El policarbonato está disponible en tres acabados según el modelo y las necesidades del proyecto. El acabado transparente ofrece la máxima difusión de la luz y deja visible el interior del farol, siendo el más utilizado cuando se busca un punto de luz directo y nítido. El acabado rugoso difumina ligeramente el haz de luz y oculta parcialmente la lámpara o el módulo LED, suavizando el resultado visual. Por último, el acabado opalescente consigue el efecto más uniforme y tradicional, similar al globo opal característico de la iluminación clásica.