Modelos y medidas de canales con rejilla en fundición dúctil y polipropileno
El canal con rejilla es la solución de drenaje lineal indicada allí donde el agua debe evacuarse de forma continua a lo largo de una superficie, como calles, aparcamientos, patios, terrazas o cualquier zona de tránsito peatonal o vehicular. El canal recoge el agua en toda su longitud y la conduce hacia el punto de desagüe, mientras la rejilla superior soporta el paso sin comprometer la evacuación.
Fabricamos nuestros canales con rejilla en fundición dúctil y polipropileno, en clases de carga C-250 y D-400, adaptándose tanto a zonas peatonales como a superficies con tránsito de vehículos. Están pensados además para facilitar tanto la instalación como el mantenimiento, reduciendo el tiempo de obra y los costes de conservación a largo plazo. Es la solución habitual en proyectos de urbanización, ayuntamientos y obra pública, donde la resistencia y la durabilidad frente a la intemperie resultan tan decisivas como una evacuación eficaz de las aguas pluviales.
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Preguntas frecuentes sobre canales con rejilla
¿Cuál es la diferencia entre el canal con rejilla de fundición y el de polipropileno?
La diferencia está en el material del canal, ya que la rejilla superior se fabrica siempre en fundición dúctil. En el modelo íntegramente de fundición dúctil, tanto el canal como la rejilla comparten el mismo material, lo que da una resistencia a impactos y una vida útil muy elevada, a costa de un mayor peso a la hora de manipularlo e instalarlo.
En los modelos con canal de polipropileno, en cambio, el cuerpo del canal es un plástico técnico mucho más ligero, lo que facilita su transporte y montaje en obra. A pesar de ser extremadamente ligero, este material ofrece alta resistencia a las tensiones mecánicas y a las cargas verticales, por lo que alcanza las mismas clases de carga (C-250 y D-400) sin perder prestaciones frente al tráfico de vehículos.
En la práctica, la elección entre uno u otro suele depender más de la facilidad de instalación y del peso que del rendimiento final, ya que ambas combinaciones cumplen la misma normativa de resistencia. Si no tienes claro qué modelo encaja mejor con tu proyecto, en Marvizon podemos ayudarte a decidir. Contacta con nuestro equipo y te asesoramos sin compromiso.
¿Qué clase de carga necesito para mi canal con rejilla?
La clase de carga necesaria depende del tipo de tránsito que va a soportar la superficie donde se instale el canal con rejilla. La clase C-250 se aplica a arcenes y zonas de tránsito de coches y otros vehículos poco pesados, mientras que la clase D-400 está pensada para el tránsito de camiones y vías con circulación intensa.
En la práctica, esto se traduce en que la clase C-250 es la más adecuada para aparcamientos, zonas comerciales y vías de acceso con vehículos ligeros, mientras que la clase D-400 se reserva para calles y calzadas con mayor intensidad de tráfico rodado, incluyendo el paso de vehículos pesados.
En Marvizon fabricamos nuestros canales con rejilla en estas dos clases, adaptándonos tanto a aparcamientos y zonas comerciales como a calles con mayor tránsito. Nuestra rejilla de fundición con canal de polipropileno en clase D-400, por ejemplo, está pensada específicamente para este tipo de vías. Si no tienes claro qué clase necesita tu proyecto, escríbenos y te ayudamos a decidir.
¿Cómo se limpia y mantiene un canal con rejilla?
El mantenimiento de un canal con rejilla es sencillo y consiste principalmente en retirar hojas, tierra y otros restos que puedan acumularse tanto en la rejilla superior como en el interior del canal, para evitar que se obstruya el paso del agua durante las lluvias.
La frecuencia de inspección recomendada depende de la intensidad de uso. En propiedades residenciales, una revisión semestral suele ser suficiente, mientras que en instalaciones comerciales o de mayor tránsito conviene revisarlo de forma trimestral o incluso mensual, ya que se acumulan más residuos.
Elegir un material resistente a la corrosión, como la fundición dúctil o el polipropileno, ayuda además a reducir el mantenimiento a largo plazo, ya que ambos soportan bien la exposición continua al agua y a la intemperie.